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viernes, 23 de septiembre de 2016

Poema I

Como si nada me importara,
como si pasase de todo,
haciendo, entonces nada,
convirtiendo cada segundo en oro,
orondo intento de desplegar las alas,
pero a las malas me dejaron solo,
solo pienso ahora
en que ahora no debo pensar,
ignorando a mi otra mitad
por el múltiplo que decora
esa gran hora
donde mi mente se logra desdoblar.
Ya no puedo contar
con cuentas perdidas,
como tu vano intento de amar
de manera irreal,
si el amor no es tal
y como imaginas,
ser realista salva y cuida la salud,
pues si tienes la idea ridícula
de querer un amor de película
solo habitan en guiones de Holliwood,
en sueños si acaso,
no tiene caso
forzar a que te amen
de la forma que quieres tú,
tuyo es el alcance
de ser capaz de aceptarte
y hacer de ello tu mejor virtud.
Vi luz en los ojos
de aquellos que tienen esperanza,
aunque yo permanezca hecho despojos,
puedo coser los jirones de mi alma,
así que que le zurzan
a ese amor que tanto codician,
no distingo de princesas y putas
si putas las paso
cuando mi corazón se exilia,
marchando lejos, a estas alturas
es cuando razón y ego se reconcilian,
sufriendo voces que me murmuran
en mi estado de vigilia,
pero no quiero velar por mi cordura,
prefiero vivir loco por mi familia.





martes, 20 de septiembre de 2016

Tras irse ella.

Con el sueño trastornado
y la mente enajenada,
con los labios agrietados
y la conciencia ya cansada,
con una lágrima al borde del colapso,
una sonrisa forzada
a pesar de haber pasado por tanto,
por tanto ya no valoras nada.

Para emocionalmente torpes
no está hecha la vida.
El karma devuelve los golpes,
las caricias se le olvidan.

Solo somos condenados de la soledad,
errantes por cielos grises,
fachadas que ocultan la verdad,
sabiendo que solo solo uno puede exigirse.
Me importa poco que me miren,
nadie me ve tal
y como soy en realidad,
solo yo se cuando debo de irme.
sin entender porqué, sin entender nada,
no busco ganar plata,
para mi siempre estuvo en segundo lugar.

Saturno divorciado es una tierra sin anillo,
Cupido castigado, callado sin flechas y de rodillas,
yo coronado con laurel, ella condimentada con tomillo,
la juré y perjuré que en mi cama es el sol que más brilla.

Todo lo que hace parece una burla
de una niña que tan solo se encapricha.
La bajaría la luna,
pero seguro que no pegaría con sus cortinas.

Si el cielo es el límite, al morir conoceré tus manos,
y dije, dos monedas valen sus lagunas,
¿en tu océano cuanto cuesta un baño?
Me respondió que el corazón,
su mirada me dejó perplejo.
Después se fue si ninguna razón
marchando a donde yo no se, bien lejos.

Me creí león,
me destronó una traicionera serpiente,
ahora me ahorro el corazón
si se trata de mujeres.

No busco respuestas en el fondo de la botella,
hace tiempo que me olvidé de ella.
Ahora no tengo nada que perder,
sabiendo que aquí no existe felicidad de alquiler.

En la nevera no queda pizza,
tampoco porque sufrir,
a causa de los agobios me metieron prisas
como si tratasen de quitarme las ganas de vivir.

¿Qué me falta?
dime, ¿Qué me queda?
No encuentro recompensa
a esto de ser paciente,
quiero merecerlo todo,
no me conformo con la pena,
atrapar mi futuro
con los actos de mi presente,
mi alma se presenta
como la única que te presiente
para evitar a ver la imagen que tú representas.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Caminos que se abren. (Ensayo)

Resulta curioso la facilidad que tenemos, nosotros, el ser humano, para olvidar los lazos que establecimos con ciertas personas, amistades que parecían fuertes inquebrantables e inamovibles caídas por el peso ligero de la gravedad. Se olvidan todos los momentos íntimos que estrechaban dos conciencias y sincronizaban el latido, dividiendo la senda en dos para separarte, distanciando los dulces gestos que tanto valorábamos, obligándonos a caminar cada uno por su lado y a distintos ritmos. Supongo que es el camino de la vida...
Pero bueno, como todo camino que se trifurca puede volver a unirse, junta a dos personas que ya no son las mismas, son dos desconocidos que creen conocerse, ignorando cuanto han cambiado, al fin y al cabo la amistad es comprender el esfuerzo de cada paso que se dio. No haber atestiguado cada caída te vuelve desconocedor de sus reacciones, de las cicatrices que adornan el interior de cada uno, de las partes que perdió por entregarse a quien no se debía, de esos Judas que fingen ser el guía correcto. Esa persona que creías conocer pudo comenzar a creer que cualquiera le vendería por el vil metal de unas monedas, tal vez le teme a abrirse ante el resto, o incluso puede que sea el caso contrario, que sea más abierto incluso que aquel sujeto que despediste y tú seas el sufridor de las malas experiencias, pues, ¿quienes somos si no la vida llevada a la práctica?
Dos desconocidos que creen saber como es la otra persona, equivocados al fin y al cabo, pues el pasado queda a nuestras espaldas, por más que nos abracemos al ayer, si los mejores abrazos son los que velan por el futuro, pues estos se dan de frente.
Personalmente, no se a cuanta gente he dejado atrás, a los cuales consideraba de gran valía, y en cada encuentro se brinda la añoranza, pero en nuestros ojos no reluce los niños que eramos, unos críos que seguramente no están conformes con las personas en las que se convirtieron.
Ah, yo recuerdo que quería ser alguien codiciado, quizás porque solo deseaba ser querido o conocer que era sentir el reconocimiento ajeno. Soñaba con serlo gracias a los grandes méritos que me otorgaría unas virtudes que iba a tratar de desarrollar, siempre dentro de unos valores propios de un personaje plano dentro del camino correcto. No negaré que codiciaba que me mirasen con ojos orgullosos, que desearan ser como yo, que me pidiesen consejo y que contaran conmigo tanto en lo bueno como en lo malo. ¿Qué soy actualmente? Un envidioso de aquel niño al cual catalogo de ingenuo, quizás por miedo a sufrir su mirada de desaprobación, pero con la importante lección de que el único reconocimiento que necesito es la mía, el orgullo de mis seres más allegados, por los cuales daría todo, hecho que me deja muy satisfecho al mirarme al espejo, saber que me sacrifico por lo que realmente merece la pena. No negaré que ahondando en la parte más oscura de mi sigo codiciando ser el objeto de admiración de todos. Supongo que no puedo evitar ser algo egocéntrico y vanidoso a partes iguales.
Ya nadie ve más que un retazo de aquel niño en mi, cada experiencia me hizo desencadenar en una nueva existencia, un extraño para mi yo de ayer. Por eso es que el camino debe permanecer unido para seguir conociendo a alguien, cada paso trasforma, atestiguar cada pequeña metamorfosis para declarar en su defensa ante el delito que es vivir libremente.
Y no negaré que echo de menos a gente que por motivos que desconozco o he olvidado perdí un contacto directo, encontrándonos de allá para cuando, observando lo que fuimos pero no lo que somos.
Supongo que la única solución será conocer de nuevo a dicha persona, contando con la firma que dejamos en su pasado, pero recordando que hay un vacío en el tiempo que no vislumbramos.
Será entonces la amistad un intercambio equivalente no pactado donde uno debe de dar todo lo que tiene sin mirar si va a quedarse sin nada, a diario, con confianza en la otra persona. Es la magia del ser humano, la capacidad de confiar en otra persona sin ser conocedor del futuro.