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viernes, 20 de mayo de 2016

Felicidades, mamá.

Me culpo de nacer demasiado grande,
(un bebé de más de tres kilos y medio),
tal vez fue por el enorme amor que me gestó,
un amor implacable, envuelto de ternura
con un cálido abrazo, reconfortante abrazo, 5
y pienso, que ciego el tiempo que no te vela,
que cruel es el mundo que no te mima,
pues ahora, a pesar de ser sacrificio vivo
sigues siendo la bella rosa que no marchita,
la bella flor que siempre está conmigo. 10
Ah, debe ser verdad que eres una flor,
porque menuda fuerte planta la tuya,
que aguanta la tormenta de mi enfado,
el viento movido por todas mis estupideces,
regada por las lágrimas que una vez provoqué. 15
Me arrepiento. Por no cuidarte. Un idiota, lo se.
Lo curioso, es un irónico pensamiento,
pues eres la mujer que me enseñó a contar
pero hoy me veo incapaz de alcanzar a enumerar
las veces que te sacrificaste por mi, 20
más solo callo y otorgo, a ver si así te corono,
reina de mis inquietudes, emperatriz incontrolable
que dicta al ritmo que marcha mi latido,
si solo puedo agradecerte y hoy juro que agradezco,
que permanezcas siendo quien acuna mi conciencia 25
y evita que me resigne a una vida vacía,
el soplo que arrastra mis miedos, a un lugar lejano,
allá donde el mal hombre que pude ser habita
y mi boca calla los odios que pude sentir. 30
No puedo negar que te envidio, a ti, mi madre,
dando la sensación segura en tus actos,
firme en tus ideas, en expresar tus emociones,
en esa hereditaria manía tuya de transmitir pasiones,
pero lo que más envidio,
tanto que tengo nostalgia de tener nostalgia, 35
es el tesoro que solo tu tienes y es de los dos:
El recuerdo de la primera vez que nos vimos.
Por todo eso te dedico, versos que emulan un espejo
y tratan de reflejar el gran amor que das,
te dedico el don que promoviste, palabras de apoyo, 40
convencerte de que quiero ser tu mejor obra,
que de ti orgulloso estoy, estaré, estamos y estarán,
los que permanecemos, los que marcharon
y los que no quieren irse por el hecho de no alejarse de ti.
Te dedico entonces cuarenta y seis versos, 45
con la esperanza de que sean muchos más.

Aunque se que no siempre soy el mejor de todos los hijos, que la pereza me vence y no te cuido tanto como mereces, aunque calle que te quiero con locura y que hasta quedar loco te querré, aun por mucho que parezca que de por ti no me preocupo, que espero y espero solo con la esperanza de marchar lejos, aunque me cierre en mi mismo y solo muestre la máscara más conveniente, aunque obre según mis intereses, víctima y culpable, por esta cabeza que alberga tantas ideas inconformes...
A pesar de ello, quiero que sepas, que al igual que sigo siendo aquel niño que decía que quería ser vagabundo, tú eres la madre que dormía en mi cama cuando temía a las sombras, la luz que dispersaba mis miedos, y a la vez, el mayor de ellos, cada vez que amenazabas a aquella ingenua mente infantil con "coger la puerta e irte", la mujer que me inspiraba siempre a mejorar, el motivo por el que creí en Dios, pues sigues siendo, cuando todo está oscuro, se por ti que no hay de temer, que estarás ahí si lo necesito, que no te marcharás de mi lado, si inspiras frases como "Dejaré de creer en Dios en el preciso instante que marché la mujer que me doto de fe" y así mejoro, por quererte.
¿Cuántas palabras puedo gastar tratando de decir lo que dos palabras pueden? Tal vez decir que te quiero no lo expresa, puede que se quede corto y me falten expresiones, metáforas, canciones... Puede que mi abrazo no transmita que no quiero separarme de ti, si beso tus mejillas a diario y creo que Dios dura solo en una de tus caricias, con la alegría de ver como tus ojos son una balanza en equilibrio de felicidad y esperanza cuando mi voz impetuosa afirma que llegará lejos en cualquier campo que me dediqué. Se que es ridículo y no voy a llegar. Se que llegaremos, que no es lo mismo a que llegue yo solo.
Demasiadas veces he oido que un hijo es un regalo. ¿Entonces una madre es un tesoro? Será por eso que te entierro en la rutina, cojeando por la pata de palo de mi torpeza y valoro con mi ojo parchado. Por eso no me tengas en cuenta que huela a polvora mojada y a ron barato, pues aunque me torciese por nuevos mares, como buen pirata, siempre tendré un mapa para llegar a mi tesoro, siendo el norte donde señalaría siempre mi brújula llamada corazón.
Más poemas a parte, epístolas recargadas de palabras vanas que tratan de definir el amor y cuanto te quiero, más allá de este regalo literario que te traigo, te dejo por escrito la mayor de las enseñanzas que me has dado:El amor está en toda rutina y hacemos como que no lo vemos, pero ahí está, aguardando el momento para movernos por pequeños gestos, que si los juntas, forman el mayor amor posible.

Felicidades, mamá.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Ojos al pecado.

Mujer, no se si te has dado cuenta
pero supones un tentador pecado.
Tus ojos lindos juegan
a camuflarse con el cielo,
tu gesto tímido, pero elegante,
hace eco de mis palabras
tiñiéndolas de una alegría silenciosa,
más eres misterio amenazante,
si tus labios son una incógnita
y trato de hallarla
sabiendo que escondes
una osada valentía  piadosa,
igualando esa locura mía
que se ata a la ocasión de conocerte,
de pretender respirar
el mismo aire que me niegas,
un oxígeno que me retiras
como a mi conciencia de la realidad.
Eres un pecado y yo el pecador
que no se arrepiente de caer
ante tu voz desnuda de complejos,
y yo sigo, reclamando tus nubes,
un pedazo de tu memoria
para formar un gran recuerdo,
contando solo con el después
más después te soñaré
para evitar sentirme solo.
Te intuyo apostado en tu ternura,
desahuciado de tus manos
y vagabundeando por tu imagen,
mi estupor permanece, más allá
de esa noche sin luna
y ese pirata sin botín
pensando que porqué tuve ojos
si en el momento que te ví
pude ver por primera vez.
Mujer, eres un pecado curioso
ya que quiero hacerte pecar,
que pruebes la calma, la tempestad,
verte mojada en cada acción
donde las palabras son dejadas de lado
pero aun así, nuestros labios conversan.
Mujer, no se si te has dado cuenta
pero quiero vivir en pecado.

domingo, 15 de mayo de 2016

Emociones reflexivas.

Las emociones. ¿Qué son? ¿Estados de ánimo? Lo único que se seguro es que son frágiles, muy propensas a variar ante cualquier factor, ya sean por unas palabras cargadas de resentimientos, un abrazo, una mirada repleta de ternura, vernos víctimas de alguien que nos ignora, etc.
Son estos mutables estados los que componen nuestra salud mental, así que, déjemonos de lisonjas y otros engaños respecto a la vida. Nada es fácil solo si nos lo proponemos, nada lo es, y muy posible que, por mucho que dotemos de empeño y esfuerzo a nuestros actos, el mundo entero conspirará para no cambiar su orden, y te veas condenado al fracaso.
Es cierto que no todo es imposible, que hay personas que triunfan, gente que ha merecido estar donde está, por unas o por otras, pero si de números se trata, las probabilidades de que nos ocurra a uno de nosotros son bajísimas. Solemos confundirnos y escoger un camino equivocado. Rectificar siempre fue de sabios, insistir en un saco roto de amargados e incompetentes.
No quiero decir con esto que perdemos el tiempo y debamos rendirnos, solo que no hay nada peor que una ilusión rota. A veces lo bonito de los sueños es que solo son sueños. Debemos aprender a aceptar lo que tenemos, lo que somos, después marcarnos un objetivo realista, enfrentarnos contra aquello que nos gustaría cambiar de nuestras vidas, esas pequeñas cosas que nos molestan, pues un leve cambio puede degenerar en uno más grande.
Tal vez decir lo que pensamos conlleve a que nos tengan en cuenta, que nuestra voz se alce para decir "aquí estoy, valgo tanto como tú" y sea oída, tal vez sea hora de pensar por ti mismo y no permitir que nadie dirija tu vida, tal vez pararse a pensar que hacemos sirva de algo. Tal vez solo tu tengas la respuesta.
La sociedad está tornada para hacerte creer que la necesitas, inculcarte necesidades impropias de nuestra naturaleza y someterte a un gran conformismo. Siento decirte que vives engañado. No necesitas trabajar en un trabajo que amarga tu existencia por un móvil que crees imprenscindible, pues es preferible vivir con poco y ser feliz que tener de todo y sufrir una falsa felicidad.
Personalmente, me he planteado tantas veces que quiero en mi vida que no distingo ya entre fantasías y propósitos, pero hay algo que tengo claro, y es que no hay nada más importante en la vida que ser feliz. A día de hoy solo me planteo terminar el primer año de mi carrera, organizar unas vacaciones con mis tan queridos amigos, disfrutar de un campamento como monitor de un grupo de niños y seguir conociendo a esa chica de ojos bonitos que me sorprende ocupando parte de mi pensamiento cada vez que hablamos. Nada del otro mundo. Siempre he dicho que quiero ser un escritor de renombre, y ójala, pero si tuviera que elegir entre una vida artística de éxito y aquello que ya tengo, llamadme conservador, que yo prefiero considerarme una persona capaz de valorar lo que es realmente importante. Los supuestos grandes éxitos son secundarios.
Mis emociones me llevan últimamente por el camino de la amargura, y yo se lo achaco a mi temprana edad donde la inexperiencia guia mis pasos,  más no puedo evitar pensar que cada día soy más inestable, demasiado sincero al decir lo que pienso y más seguro de aquello que siento.
Mis circunstancias no son las tuyas, ni las tuyas serán las mías, pero siempre hay un factor común que nos hace comprendernos recíprocamente, pues aunque no nos muevan los mismos impulsos, si nos atan las mismas dudas.
Las emociones. ¿Qué son las emociones? Supongo que un pasajero designio del corazón que nace de un instante y muere cuando uno es capaz de pensar con claridad.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Echar de menos.

De tanto echarte de menos
me dividí en dos partes:
la que quería volver a verte
y la que no quería volver.

Ahora respiro tranquilo
mientras el corazón se acelera,
no recuerdo como se olvida
pero olvido recordarte
mientras vivo como si no lo hiciera,
contando con los dedos
los "Te quiero" que nunca dije,
sonriendo, porque se
que mentir está mal.

Soplando, desde la barra,
la montaña que hiciste
con granos de arena,
una solución de whisky
y hielo en mi garganta,
un hasta luego resolviendo
el grande de mis problemas,
la resta que sumó
calidad de vida a mis días.

No te abandono,
te dejo de lado,
como a la rima
te dejo libre,
como a las penas
todas fuera,
como al alcohol,
pero sin saber
donde.

Encontré los papeles perdidos
y por fin fui protagonista,
tú algo secundario, 
si conté las razones
para no verte con los dedos
y fueron cinco. Extendí la mano.
Perfecto para despedirte
agitándola en el aire.

Ahora cada dos por tres
no me salen las cuentas,
si siempre estás en tus trece
y yo aprobando por los pelos
aun siendo un chico de diez.

cada sábado te veo, o eso creo,
porque voy que ni abro los ojos,
con la pena inflada
y el hígado reclamando calma,
si te echo de menos
por echarte de mi vida,
si te echo de menos
pero mas necesito respirar,
si jugar contigo
era ser el monigote del ahorcado.

lunes, 2 de mayo de 2016

Te creía.

Te creía: linda,
más allá de tus labios
y unos ojos esmeraldas,
buena, como sonrisa
en un martes 13,
como despertar a la 1
sabiendo que la única
a mi lado para mirarme 

eres tú.

Te creía: niña disfrazada
o niña que quiso ser mujer,
inocente pervertida
que devolvía la calma
a mis sorprendidos ojos
de depredador,
con pecho elevado
y suaves palabras,
un sueño que deseaba
que fuese eterno.
Así te creía.

Pero mentiste.
Te creía.
Dejé de hacerlo.

A lo mejor nada
resulta ser
como creemos.