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jueves, 2 de febrero de 2017

Diablo viejo.

Diablo viejo,
no esperes de mi que caiga
si ofreces solo algo tentador
en vez de la tentación
que me hace albergar vida.
No esperes más que silencio
si tus ojos son de diablo,
que no diabólicos,
si tu sonrisa pertenece al infierno
y no me manda al infierno
si no la veo, oh Dios, si no la veo...
Tus palabras pueden evocar
pero no invocar al latido rápido,
pueden ser misteriosas,
que no el misterio de mi esencia,
pertenecer a la boca que besa
y arranca el alma,
no la que besa por regalo
y la ofreces arrancar un pedazo de tu cielo
para tendérselo en sus manos.
Podrás ser diablo viejo,
podrás incitarme con el oro,
podrás dar a cambio el reino,
pero de nada me sirven las monedas
si no compran las tierras
en las que quiero vivir para enterrarme.
Así pues, no esperes más que a jubilarte,
que conmigo no hay negocio,
conmigo no hay oficio,
solo hallarás silencio
junto a mis ojos perdidos,
a la espera, como tú,
de un alma que llevarme al pecho
y un trato que me parezca justo.