Follow by Email

domingo, 8 de enero de 2017

Para vos.

A mi concédeme
un instante,
una niña y un niño
de ojos verdes,
una aventura posiblemente
imposible,
compartamos una casa
en un lugar deshabitado,
unos besos como grajeas,
de mil sabores,
ya sean amargas, dulces,
o de final feliz.

Y yo no quiero contenerte
yo me alegro con tenerte,
ser feliz si te oigo,
te miro y me miras
sin pedir explicaciones,
me conformo con mucho
si me das un poco ya de ti,
empeñado en perder
si solo gano sueños
y no estás,
¿Dónde está mi princesa
si este sapo aun ruega
por ser un príncipe?

Cada uno en su camino
compartiendo pasos
con la mano pensando en tener
el mismo horizonte
y el mismo aire,
quizás me prendas
como las vestales,
quizás me ves tal es
esa realidad
que te dibujó tan bien
y a mi me garabateó
pensando que era de todo
menos para ti.

Dime cuando y donde,
nunca me preguntes porqué
porque ni yo lo se,
solo se que sabes bien
cuando esconderte
y no mirarme.
Con mirarme ya me moriré...
Será que sonrío al mirarte
que no soy almirante
de este barco
que naufraga
por última vez.

A tu mirada verde
le pregunto que logra
ver de mí,
si mi corazón
solo trata
de conocer el tanto
que me asalta
y me hace perder
este último asalto
de dudas e incógnitas,
donde nada lo cura
y causa mi locura sin gracia.

Que yo en amor no miento
más si no hay enamoramiento,
solo hay amor vivo
pues solo vivo por el amor de Dios
que consintió
mi existencia mísera,
y yo solo me pregunto
que de mi será,
más solo quedará
lo que dará
tu voluntad para mi vera,
nuestra primavera
fue efímera,
mejor aprovechémosla.