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jueves, 13 de octubre de 2016

La patria y yo.

Siendo hoy el día de la hispanidad (fecha del calendario en la cual estoy escribiendo esto) no he podido evitar plantearme el porqué de los sentimientos patrióticos, inspirado por el resto de compatriotas que hoy emanan por todos los poros de su piel este amor a España.
Lejos de ser crítico, planteo las siguientes reflexiones de la manera más objetiva posible, pues es imposible que mi opinión no influya en mi criterio de alguna forma. Comienzo entonces diciendo que:

El concepto de patria lo considero necesario en cierta manera  actualmente, dado que es la única manera de mantenernos unidos gracias a unas similitudes, pues por desgracia, somos incapaces de salvar nuestras diferencias, y en caso de que lo fuéramos, ya podríamos hablar de un término inútil, anticuado y disgregador.

El patriotismo entonces no es más que una excusa para unirnos en una sociedad, de integrarnos en algún lugar, satisfacer esa necesidad del ser humano de poseer algo como propio, ya sea una cultura o un idioma.
No por el hecho de ser una excusa es malo. La parte negativa nace cuando el patriotismo es un sustituto mal diseñado ante el sistema que el ser humano es incapaz de plantear y llevar a cabo: una sociedad mundial donde las diferencias no sean motivo de conflicto, sino más bien de lo contrario, de un enriquecimiento. Por supuesto desde el momento que una persona es incapaz de tolerar a alguien por ser diferente de alguna manera forma este concepto como utópico. 

Ante este problema traté de buscar una solución. El respeto,valor necesario para generar tolerancia ante lo distinto y contrario a uno mismo, es y debe ser educado, así que por deducción la solución se alberga en el sistema educativo.
El siguiente problema que nos planteamos es que la educación, al menos la de este país, es más bien un sistema que se basa en adoctrinar a los jóvenes en unos ideales los cuales no deben reflexionar, tan solo creer en ellos.

Y así el patriotismo, bajo mi concepción, propia, personal e intransferible, se convierte en una lacra, un ideal que lastra la mente de los ciudadanos cerrándoles en banda a cualquier nueva apertura, pues están convencidos de que aquello que poseen es lo mejor, sin comprender que tienen, sin compararlo con otro modelo distinto.
La parte más triste del patriotismo es que te enseña a amar la idea de nación, pero no a aquellos que lo forman. Una nación, al fin y al cabo, es el conjunto de todos sus ciudadanos, y si se mantiene estable es por un orden que todos ya tenemos automatizado, sin comprender que nos estamos ayudando entre todos cuando buscamos el bien del Estado, Patria, etc. Pero, aun así, aun cuando estamos siguiendo estas pautas sociales, somos incapaces de procesar dichos hechos, y, seamos sinceros, la nacionalidad parte de la casualidad de nacer en un país o en otro, y si, es cierto que la cultura de dicho territorio condiciona nuestro pensamiento, creencias y demás valores que nos componen, pero hay esta la libertad de cada individuo para plantearse todo el conjunto y considerar que es correcto y que no, sabiendo que todo es relativo y no existe una verdad absoluta.

No rechazo al patriotismo al decir esto, ni mucho menos, solo condeno la parte irracional que esta conlleva. El único patriotismo que considero útil es el que busca el bienestar de la Nación y sus habitantes, no la mera exaltación de sentimientos heredados, por no decir que en algunos casos, impuestos.

Este es el argumento por el que soy patriota, porque el bien para España repercute en mi como ciudadano español que soy, y sí, tal vez suene egoísta, pero, ¿no es el ser humano al fin y al cabo egoísta por naturaleza? ¿No es este egoísmo "sano", según como lo maticemos, ya que es la causa de una simbiosis entre individuo y sociedad? ¿No beneficia que yo ascienda económicamente si con esto promuevo el gasto y la movilización económica? ¿No interesa que para alcanzar dicho ascenso deba esforzarme en un trabajo que influye de manera positiva en el país? 
Así es la realidad de esta sociedad tan maquiavela, donde todo se produce por intercambio de intereses.

Volviendo un poco atrás, a mi rechazo a la parte más emocional del patriotismo, no puedo evitar tratar de argumentar estos puntos matizando ciertos aspectos.
Si condeno esta postura se debe a casos que observo en mi día a día en sujetos, que como he dicho anteriormente, se han visto adoctrinados en unos términos que ni comprenden.
He sido testigo de como rápidamente se ataca al nacionalismo porqué lo equivocan con el independentismo. Dentro de una Nación puede haber más, como es la vasca y la catalana. Esta gente, incapaz de comprender que existen ciudadanos que se sienten tanto españoles como vascos y catalanes al mismo tiempo, se ven incapaces de respetar al que no deja de ser un compatriota. Esa gente, dentro de su ceguera, se olvidan que existe el nacionalismo español que es el que se promueve.

Uno de los casos de los que más me llaman la atención, e incluso me molesta dicha ignorancia, es en los españoles que asocian la monarquía con patriotismo que llegan a catalogar a los republicanos como personas que rechazan su nacionalidad. Si partimos de que ser patriota consiste en tener amor por tu país y querer buscar su bien y de que las personas partidarias de una nueva república la ambicionan porque consideran, en sus ideales organizativos del estado, que es lo mejor para España, ¿ya por eso no es patriota? ¿No ama su país y busca lo mejor para él? Lejos de ideologías políticas y partidarios de bandos hablamos de un sentimiento compartido que es el patriotismo.
Es por eso que esta gente tan desinformada (sin intención de dar por aludido a alguien o herir la sensibilidad del lector) le aconsejo que si tan patriota se considera se digne a informarse y a instruirse, pues uno de los factores que hunden a este país es una población inculta que carece de la intención de formarse a uno mismo (aunque parte de este desinterés es causado por la educación actual española incapaz de motivar a su juventud, pero eso es otro tema a tratar.) 

Otro motivo que lo veo innecesario es la exaltación de la patria a través de frases, iconos y demás. Repetiré para evitar acusaciones de anti-patriota la palabra exaltación. No veo mal que uno, orgulloso de su bandera, la lleve consigo en forma de pulsera, de llavero o como sea. Considero estos gestos una manera de decir "te quiero" a España o al país que sea. Ahora bien, el patriotismo, un sentimiento como es el amor, tiene cierto problema, y es que de nada sirve que digamos, prometamos y juremos si no lo demostramos con actos. ¿Cuanta gente que defrauda a Hacienda lleva la bandera repetida en casi todos sus conjuntos? Es como decirle a tu pareja sentimental que la amas mientras la traicionas con una tercera persona.

El último de todos es de aquel que más da lugar a chiste y mofa entre nosotros, los españoles. Hablo de ese patriotismo selectivo donde si España gana un mundial es un orgullo ser español pero si no lo hace miramos hacia nuestros incompetentes políticos que nos causan un sentimiento de repugnancia bastante grande. Si uno se siente español, por favor, que sea con todas sus consecuencias.

En un plano más personal, hay veces que me he planteado que realmente odiaba a España, pues muchos aspectos de la que es nuestra cultura me parecía y parece aun propia de gente incivilizada, atascada en viejas tradiciones. Pero no puedo odiarla, a pesar de solo ser el lugar donde me tocó vivir. Si amo algo es a mi familia, a mis allegados, a la gente de este país que lucha por tratar de salir adelante y mejorar en lo que pueda, amo el habla que me ha dado este país, las oportunidades que me brindó, me da y me ofrecerá la sociedad española que actualmente está constituida, pero no poseo sentimientos por un patriotismo que supone creer en la supremacía de un grupo de ideales que tendría por credo sin hacer amago de tratarlos de comprender. 

Por eso se que, como decía Arthur Schonpenhauer, "Todo imbécil execrable, que no tiene en el mundo nada de que pueda enorgullecerse, se refugia en este último recurso, de vanagloriarse de la nación a que pertenece por casualidad." pues antes de formar parte de una nación debes formarte como individuo, no asimilar unos ideales que no te pertenecen y tratarlos como una verdad absoluta. 

El patriotismo es un sentimiento, y al igual que en el amor, respeto y demás, debemos educarnos en él, para controlarlo y no dejarnos llevar, pues el corazón solo guarda kaos para el que solo sabe escucharlo y no interpreta aquello que le quiere decir en realidad.