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domingo, 2 de octubre de 2016

En un mundo.

Aveces desearía dormir eternamente, para vivir en el mundo que realmente sueño, pues odio tener que habitar en uno que otro imaginó por mi.

¿Quién soy? ¿Nunca se han hecho esa pregunta? Yo me la he hecho tantas veces que he comenzado a creer que soy la duda de mi propia identidad.

Y sin saber para que nací, porqué piso esta tierra que no elegí, vivo, creyendo que algún día podré escapar, recorrer un lugar donde yo ponga los límites, decorar el mundo a mi antojo con mano justa, con una paleta donde el odio y el egoísmo no forman parte de la gama cromática.
Supongo que es muy fácil siendo hombre imaginarse ser Dios, creer saber que es realmente justo. Pero no soporto esta realidad donde la mentira corrompe todos los corazones, los perjuicios nos enjaulan al antojo de una sociedad maltrecha, donde la desconfianza es necesaria para la supervivencia pues la maldad se enmascara con supuestas buenas intenciones...una sociedad al fin y al cabo.

Odio la mentira. Solo es una herramienta que empleamos porque el resto la usa. Lo curioso es que para aprender a hablar necesitemos ayuda y que para mentir la empleemos por nuestra propia cuenta. ¿De que sirve realmente? ¿No solemos arrepentirnos de nuestras mentiras, ya sea por falsos testimonios o por romper con una promesa como es la fidelidad a una amistad o a una pareja? ¿Porqué lo hacemos entonces? ¿De que nos sirve mentir si el único beneficio es el de poder ser engañados en un futuro?
En el mundo que sueño nadie me mentiría. Nadie me haría perder el tiempo por intereses o por juegos infantiles que toman por temática los motivos de los latidos del corazón.

No soporto los prejuicios, la idea de que te juzguen sin tan siquiera llegarte a conocer. Quien se atrevió a soñar este mundo quiso que la estética se superpusiera al auténtico valor de las personas, el cual reside en el conjunto de sus virtudes y sus defectos. Resulta entonces que la belleza es lo único que se codicia, a pesar de que puede que sea la única cualidad positiva que albergue esa persona, estando ya por encima de los que realmente fueron más afortunados al contar con más de una condición positiva entre las que no se encuentra una simple apariencia efímera.

Detesto a las personas que actúan siguiendo un modelo, incapaces de ser ellos mismos. La sociedad impone unos cánones, e irónicamente la novedad entre sus componentes es seguir la imagen de una persona que se opone a ella. No hablamos de opiniones parecidas si no más bien de opiniones prestadas, estéticas sacadas de una fotocopiadora, temas de tendencia de los cuales solo tratan superficialmente mientras dicen ser todo unos entendidos en el campo.
Ser uno mismo se trata de seguir tus propias ideas, influenciado tal vez, pero dándolas tu razonamiento personal, dotándolas de una forma que solo tu mente puede definir. Desprecio a aquellos que por tratar de ser diferentes demuestran ser iguales.

Aborrezco la maldad. Es simple, normal, nada lejos de lo que podría pensar cualquier persona, incluso las que son malvadas. Los villanos de hoy en día es un personaje colectivo llamado mundo. Es el mundo quien se opone a que nuestros sueños se cumplan, aplastando nuestras ambiciones, detonando nuestras esperanzas, mostrando que quien menos lo merece tomará nuestra más codiciada vida, siendo un simple testigo de lo que pudiste ser mientras te embriagas con la tristeza de unas metas incumplidas.

Desearía mi propio mundo, pero por desgracia tuve que vivir en el mundo de otro. Tal vez un día mis sueños se cumplan y al menos podré refugiarme en mi propia realidad.