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martes, 5 de julio de 2016

Que lindo sería.

Que lindo sería saber de ti,
verte más allá de una imagen,
posar mis ojos sobre los tuyos,
entender que ambos
exigimos algo del otro.
Que lindo sería que fuera así.

Que lindo sería desvestirte,
desprenderte de tus ropas
con dedos agiles
y pulso sereno,
observarte lentamente, atento,
mientras paseo mi mano
por tu piel desnuda.

Que lindo sería acercarme a ti,
besar tu boca a ratos:
desde besos lentos
cargados de pasión,
hasta la mente despojada
siendo más que instinto,
mirándote atento
como la mujer que hace hombre
al poeta libertino.


Que lindo sería visitarte,
conocer la geografía de tu cuerpo,
reposar sobre tus sábanas,
arrancadas del colchón
con la violencia del antes,
mientras me miras de soslayo,
así, como atrevida, acompañada
con un gesto de dulzura.

Que lindo sería poder mirarte
tan cerca como nos permitiese la física,
enloquecer tanto como concediese
la magia de la química,
generar algo tan inexplicable
que sea un milagro para la ciencia,
tan retratados como fuera capaz
mi mente desquiciada
de plasmarnos en papel.

Que lindo sería decirte linda,
remarcar que tus ojos, al desnudo,
son como esa luz cálida
que ilumina lo que ni Dios pudo.
Decir que eres bella,
pero no bella como el amor,
decir que eres bella,
bella, como el amor es a ti.

Que lindo sería hacer de ti mi sintaxis,
ser el sujeto paciente
que reciba la acción de tu verbo,
agente de mis secretos.
más allá de la carne.
Más allá del silencio.
Más allá de un verso.

Que lindo sería responder
la incertidumbre que me supones,
resolver tu incógnita,
sin matemánica ni literatura.
Sin tener que recurrir
a contar con una lengua
que conoce como desvelar
todos los secretos.

Que lindo sería ser,
pero pronto te marchas,
si siempre te imagino
y de imaginarte vives,
linda, sin defectos,
infantil y madura.
¿Mujer hecha poesía?
Mujer hecha silencio.