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jueves, 23 de junio de 2016

Ella, siempre un pero.

Me aplaude mi ángel de la guarda,
desde las gradas, confiado tras la barrera,
observando como febrilmente sufro
los delirios de mi impedido reposo,
si ella es paraíso cuando mis manos han pecado,
aunque nunca han desperdiciado
la oportunidad de obrar correctamente,
no se premia con la serena vida
capaz de acunar mis impulsos más imprecisos,
pero, siempre hay un condenado pero,
pues siendo la única que puede
aguantar todas y cada una de mis manías
a la vez es la única que no puede
soportar la verdad de mi pasado.
Aun estoy vivo en medio de la herida
manchado con tinta de tanto escribir,
aprendiendo que no todo ángel es apariencia
o que son capaces de errar como un humano,
si muere en un parpadeo suyo mi constancia
cuando se digna por mirarme un segundo.
Soy hombre, no escapé de ningún cuento,
aunque más de una vez escapé contando alguno,
soy el escritor que trata de plasmar
toda su ficcion en el mundo que compartimos,
pisando ese amor mentiroso
que solo parte de uno de los dos corazones,
pues el amor real ignora los defectos
y aporta uno como dos, por los dos costados,
algo así como cuatro amores en dos personas.
pues no es silencio reinando en unos sellados labios
que poco se percatan del dolor que causan.
Siempre es diciembre en su ventana,
mirando tras el cristal, con miedo
a que el frío muerda su salpicada piel,
aferrada a soñar con jugar con la nieve
pero siempre desde lejos, no vaya a ser que llueva
sobre ese suelo donde no queremos caer
olvidando lo divertido de verse mojado.
Ella quiere ser dos, luego tres, cuatro...Así hasta seis.
Yo quiero ser uno, a través de sus ojos,
de su sangre venida, incluyendo a su sexto,
uno a través de su deseado conjunto
que forma el uno de mi querida unidad.
Pero existe siempre un pero,
si mis fallos del pasado traen su mayor error,
no vuelve atrás el tiempo y los muertos siguen muertos,
el tiempo avanza y los vivos viven
si dejan de pensar en volver en el tiempo,
más yo ya enterré al demonio de mi hombro,
viviendo con las manos abiertas al cielo,
dando la razón a Octavio paz
"Cada día es nacer,
un nacimiento es cada amanecer
y yo amanezco"
Ahora que ella entienda que yo nací ayer.
Mi llanto es por su nana porque nada entiendo,
tampoco sus manos me acunan y me explican
que quien quiere rompe barreras
y si no...es que se engaña a si mismo.
Abre los ojos a la luz y verás muy poco,
abre los ojos a la oscuridad y verás aun menos,
ahora mira entre ambos y no te verás cegado,
será que nadie ve el bien desde el bien
ni el mal desde el mal, será balanza necesaria
donde solo comprenderá, desde su bien,
porque obré mal, porque ella ya obró parecido.
Fue tanto buena como mala, más mala ahora
que lee todo esto y lo considera arte,
arte que le regalo para recibir afilado silencio,
con el único pero que me queda,
que comprendo sus maneras tan inseguras,
pero necesito que, sea cual sea lo que sienta,
ella, de forma sincera, me pida perdón.