Follow by Email

miércoles, 18 de mayo de 2016

Ojos al pecado.

Mujer, no se si te has dado cuenta
pero supones un tentador pecado.
Tus ojos lindos juegan
a camuflarse con el cielo,
tu gesto tímido, pero elegante,
hace eco de mis palabras
tiñiéndolas de una alegría silenciosa,
más eres misterio amenazante,
si tus labios son una incógnita
y trato de hallarla
sabiendo que escondes
una osada valentía  piadosa,
igualando esa locura mía
que se ata a la ocasión de conocerte,
de pretender respirar
el mismo aire que me niegas,
un oxígeno que me retiras
como a mi conciencia de la realidad.
Eres un pecado y yo el pecador
que no se arrepiente de caer
ante tu voz desnuda de complejos,
y yo sigo, reclamando tus nubes,
un pedazo de tu memoria
para formar un gran recuerdo,
contando solo con el después
más después te soñaré
para evitar sentirme solo.
Te intuyo apostado en tu ternura,
desahuciado de tus manos
y vagabundeando por tu imagen,
mi estupor permanece, más allá
de esa noche sin luna
y ese pirata sin botín
pensando que porqué tuve ojos
si en el momento que te ví
pude ver por primera vez.
Mujer, eres un pecado curioso
ya que quiero hacerte pecar,
que pruebes la calma, la tempestad,
verte mojada en cada acción
donde las palabras son dejadas de lado
pero aun así, nuestros labios conversan.
Mujer, no se si te has dado cuenta
pero quiero vivir en pecado.