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miércoles, 4 de mayo de 2016

Echar de menos.

De tanto echarte de menos
me dividí en dos partes:
la que quería volver a verte
y la que no quería volver.

Ahora respiro tranquilo
mientras el corazón se acelera,
no recuerdo como se olvida
pero olvido recordarte
mientras vivo como si no lo hiciera,
contando con los dedos
los "Te quiero" que nunca dije,
sonriendo, porque se
que mentir está mal.

Soplando, desde la barra,
la montaña que hiciste
con granos de arena,
una solución de whisky
y hielo en mi garganta,
un hasta luego resolviendo
el grande de mis problemas,
la resta que sumó
calidad de vida a mis días.

No te abandono,
te dejo de lado,
como a la rima
te dejo libre,
como a las penas
todas fuera,
como al alcohol,
pero sin saber
donde.

Encontré los papeles perdidos
y por fin fui protagonista,
tú algo secundario, 
si conté las razones
para no verte con los dedos
y fueron cinco. Extendí la mano.
Perfecto para despedirte
agitándola en el aire.

Ahora cada dos por tres
no me salen las cuentas,
si siempre estás en tus trece
y yo aprobando por los pelos
aun siendo un chico de diez.

cada sábado te veo, o eso creo,
porque voy que ni abro los ojos,
con la pena inflada
y el hígado reclamando calma,
si te echo de menos
por echarte de mi vida,
si te echo de menos
pero mas necesito respirar,
si jugar contigo
era ser el monigote del ahorcado.