Follow by Email

lunes, 21 de marzo de 2016

Donde está la felicidad y donde si.

Tras unos días de larga reflexión he logrado aclarar mi visión respecto al mundo, dejando de ser tan crítico para empatizar más. He abandonado esa dura represión a ciertos comportamientos que muchas personas tenían para sentir pena y lástima, ya que están cegados por sus propias imágenes. Concretamente, tras cambiar mi manera de ver las cosas, gracias a una salida de la condenada rutina, entré en la red social Instagram, para darme cuenta de ciertas cosas.
Comprendo el gusto que puede existir por sentirse guapo o guapa, es más, lo considero algo positivo, pero como todo en esta vida debe haber límites. Fue viendo estas fotos, la gran mayoría de mujeres, donde se trata de destacar todos los atributos que generan atracción sexual, ya fuese mostrado parte de sus pechos, de su culo o un gesto particular en su rostro. No es que tome a la mujer como la única culpable de esto, los hombres también lo hacen, por tanto mi postura más que machista es hembrista, pues estas mujeres son lo suficientemente listas como para comprender que los hombres tendemos a ser meros seres superficiales, cerdos cegados por un cuerpo de mujer, sabiendo como provocarnos, a la vez de ser lo suficientemente tontas como para caer en el acto cobarde y falto de autoestima de tratar de provocarnos.
Luego, nosotros, somos tan pretenciosos de tratar de hacer lo mismo, pero es un hecho que, a diferencia que un cuerpo de mujer, debe estar trabajado para que destaque algo respecto al resto. Aun así algunos tienen la alta autoestima para subir fotos suyas mostrando sus macilentas anatomías, creyendo que sus cuerpos son Adonis, causando la mofa de muchos al ver esa foto.
Mi inquietud es a donde deriva todo esto. Comenzamos a creer que conocemos a una persona por verla a diario en fotografía, tomando ya poco en cuenta la personalidad, cada vez menos tratada, para solo enamorarse de un físico vacío y caduco.
Todo se ha vuelto una competición por obtener el agrado del mundo, un agrado nivelado por un número de "me gusta" en cada foto. Ahora solo tratamos de cuidar nuestra apariencia, nos abandonádonos entonces a nosotros mismos en un canón que no nos beneficia. No es que diga que no intentemos estar lo más atractivos posibles, solo que no nos perdamos en el camino, olvidando las maneras de tratar a la gente, las formas con las que debemos convivir con el mundo.
Es más fácil ser feliz cuando la gente te trata bien porque demuestras merecer la pena que si es solo por un interés físico. Siendo más sinceros con el mundo, este nos dirá su verdad y no es otra que un buen acto conlleva una cadena que vuelve hasta ti.
Cuida bien de la gente y la buena gente te cuidará, la que merece la pena. Cuida solo de ti y solo te cuidarán los que de ti quieran algo.
No digo con todo esto que nos dejemos de cuidar en apariencia, solo algo tan simple de que a la hora de tratar preferencialmente a alguien no sea por su físico, pues lo efímero poco dura, no como la sonrisa que provoca alguien que sabe valorarte por lo que realmente realmente eres, alguien capaz de conseguir todo lo que se propone, no solo una cara bonita. Es una conclusión tan simple como "trata al resto como te gustaría que te trataran a ti" lejos de cualquier condición, porque si todos lo hiciésemos seríamos mucho más felices.
Quiérete más a ti mismo, no te rebajes a adorar una simple visión incapaz de devolverte nada. Se feliz con lo que eres y se mejor en lo que quieras. La recompensa es la felicidad.