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jueves, 21 de enero de 2016

Lo bueno en lo malo. (En recuerdo de Facundo Cabral.)

"No estás deprimido, estás distraido."
-Facundo Cabral.

"En la pobreza está más cercano el amor."

Es en la pobreza donde el hombre aprende a ser hombre,
concediendo sus bienes, aun cuando carece de ellos,
valorando más la fuerza de una sonrisa tornada desde la tristeza
que la de un sucio billete manchado por la inmoralidad.
Es en la pobreza donde nadie echa en cara las riquezas ajenas,
donde la avaricia no existe, pues quien da la mitad de su pan hoy,
mañana, cuando el hambre llame a la puerta de su cuerpo,
el vecino ofrecerá la mitad que una vez le compartió.
No, no puede haber tristeza dentro de la pobreza,
pues una persona humilde posee un corazón enriquecido,
por los amigos, la familia...por su cercanía con Dios.

"Da sin medidas y te daran sin medidas"

Vive la ternura de las caricias en un recuerdo que se atesora, 
rememorando el amor que se fue dado se desea devolver,
sin saber si quiera que devuelves para recibir de nuevo.
Quien escucha sabrá que será escuchado, dará consuelo,
liberando su afligido sentir en ese futuro que algún día
se hará presente cuando sea requerido para poder sanar.
Y no hay herida más grave que aquella que desangra el alma,
y nada más suicida que tener un corazón egoísta
pues lleva a la muerte más triste, que es el abrazo de la soledad.
Da, sin miedo a caer en ruina, pues quien da recibe la vuelta
de todo lo ofrecido, sumando el beneficio del amor del projimo.

"El bien es mayoría, pero no se le oye, porque es silencioso."

Contemos en un día los abrazos, los besos, la cortesía
del joven que sostiene la puerta para que pase su vecina,
la amplia sonrisa que dibuja un panadero atendiendo,
el conductor que deja pasar a otro respetando un ceda,
más hablando de cedas, los que ceden su asiento o su sitio,
las palabras de apoyo que recibimos a diario sin pedirlas,
un saludo que se corresponde, la risa inocente compartida,
la mano tendida para el caído, la limosna para el pobre,
cualquier invitación para lo que sea y para lo que sea.
Estamos demasiado acostumbrados al bien rutinario
que el mal llama la atención por eso, porque es raro,
porque como dice Facundo Cabral, el bien es mayoría.