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miércoles, 20 de enero de 2016

Insomnios de poesía.

Ante mis sueños de otra noche de insomnio
encuentro los desvarios de mi locura
bailando al compás arrítmico temperamental
marcado por un corazón cansado de sentir.
Allí me cuestioné las razones que me atan
a la acción de cohibir mis pensamientos
bajo el yugo de la presión social,
a la rutina pesada, a romper el silencio
cuando mi espíritu reclama ausencia.
A la deriva pues, con el viento a la espalda,
otra tormenta en la oscura noche
rezando por ver la luz del faro que guíe
mis pies fuera de este mar profundo.
Verde quiero ver, el césped donde
doy rienda suelta a mi largo cuerpo,
los árboles que sostienen la cúpula
que tapa la bóveda que es el firmamento,
los ojos capaces de devolverme
la esperanza que guardo y no se en que mundo.
Reviento entonces mi cráneo por colapso,
mi cerebro exhalando humo, gris,
como la materia combustionada,
igual que mi visión tornada al futuro,
así de difusa, del mismo tono
que el vestido que engalana a la soledad.
E incomprendido es mi insomnio
junto a mi conciencia divagando
entre las aceras manchadas, marchitadas
por el paso de quien es incapaz de comprender.
Hay demasiados quienes, muchos caminos,
y siempre es el mismo resultado.
Ante mis noches de insomnio leo a Machado
decir que "cuando murio su amada
pensó en hacerse viejo", así como apenado,
contemplando el resultado, un silencio
que atormenta al pecho, ya vacío, sombrío,
sin comprensión, se apaga la luz, coincidiendo
ambos, si "Ya el tiempo para él no correría."

"Porque en amor locura es lo sensato."
-Antonio Machado.