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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Desbordando malestar.

Desgarra mi carne con calmado detalle,
presionando sobre mi tórax su garra fría,
mi bilis escalando mi traquea, quemando
la mañana que sustituyó a la noche.

¿No mezcla la victoria las lágrimas y la alegría?
¿No bebe para celebrar aquel que vence?
Yo mezclé el ron, el whisky y el vino
para obtener malestar, mareos y martirio.

Obtengo de resultado una fuerte somnolencia
que se cuelga sobre mis párpados inflados,
sueño despierto o despierto yo a los sueños
que por mi cabeza rondan un tanto atolondrados.

Ahora ando dando bandazos emocionales,
la risa es llanto, el llanto sospecha de la nostalgia,
detiene mi soledad abrasadora a mi helado cariño
hacia la vida que nunca quise poseer.

Entiéndeme ahora, que desbordé todo mi contenido,
dos días perdido en un retumbar del cráneo,
sino se si me fui a alimentar a mi amargura
o acabé abrazado a una farola que hizo a la vez de baño.