Follow by Email

viernes, 20 de noviembre de 2015

Consentida.

Me quejo de la vida,
pero disfruto más que sufro,
bebo por llegarme a olvidar,
sus labios son de consentida,
mi mente un nuevo mundo
que te quiero presentar.
Mi risa suena divertida,
mi alma siempre contuvo
el peso de una gran verdad,
dando la bienvenida
al hecho confuso
de que recordarte es rezar,
perdiendo la partida,
los papeles fueron humo
en manos de la calamidad,
con la mirada perdida
sigo sin saber que busco
a la hora de besar,
solo se que no hay salida,
que en este cuarto oscuro
solo tú lo tiendes a iluminar.
Con la boca herida
y el corazón en obras
veo que acompaño a soledad,
mi infancia ya crecida
conversa con mi adulto a solas
clamando por aires de libertad,
el corazón hace partida,
su viaje al Edén se atropella
por el placer de pecar,
arrodillado ante su caida,
la flor frente al invierno que deshoja
y sin prisa suele desnudar.