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sábado, 28 de noviembre de 2015

Versos tachados.

Siento más los versos que tacho
que aquellos que dejo a la vista,
si son frases que no expresan lo que quiero
y yo soy completamente inexpresivo,
carente de mensaje, de ambición,
más solo hablo de mi,
mi nota o mi tema principal,
será que quiero conseguir
lo que no logro con mis poemas,
algo así como conocerme,
pero, ¿quién se conoce
si aquí cualquiera se sorprende
de aquello que uno es capaz de hacer?
Alcanzando atisbos de una imagen
siempre un tanto preconcebida,
en la cantina canto y considero
que soy un tanto pájaro
de estar siempre empollando
el mismo vaso, ya caliente,
eclosionando las ideas sobre mi garganta,
sobre esa mesa donde ya hay raices
que trepan por mis pies.
Ignorando mi tristeza me escondo
en una furtiva sonrisa que trata de contagiar
la felicidad que siempre quise,
el amor en el cual no creo
y aun como un estúpido no paro de buscar.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Poemario breve.

Doble sentido.

Me condena mi propio juicio
por matar al tiempo,
pierdo la razón
tanto como me la quitan,
¿y la ropa?
Esa se queda puesta
en el puesto de carcelera.

Único en serie.

¿Qué es único y a su vez
no es más que otro producto
en serie de la factoría?
La vida humana.


Ciego al amor.

He pasado la mitad de mis años
de madurez tratando de definir
que es el amor.
Inutil intento, como si un ciego
tratase de definirme que son
los colores que decoran
los carrillos de la timidez.

A su silencio.

Silencio. ¿Ausencia de sonido?
más bien falta de vida.

Se manifiestan las emociones
por romper las cadenas
que apresan a nuestras voces.

Ríe, llora, habla, grita...
Demuestra que estas vivo,
el silencio es la muerte
de las emociones.

Para ti-mi.

No se si escribo
para que me conozcan
o conocerme yo.

Quiero que sepan
todo lo que en mi encierro.
No se porqué.
Será que creo poder
enamorar así.

Quiero saber de mi
tanto como desconozco
aquello que aun no he visto.
Será que aun no me he visto
en todas mis circustancias.

Complejo de arte.

No se amueblar mi cabeza
si mil libros son mi decálogo.
Tantas frases adornando
recargan un ambiente gótico,
mi pensamiento en si
es el resumen de mi Renacimiento.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Desde y para entonces.

Muchos meses fueron quemados
desde que sus ojos
cautivaron a mi niño interior.

Quise volver a mi infacia
para disfrutar más de cerca su inocencia.

Y mi éxito fue su abrazo,
el mar en calma de sus ojos
ahogándome en la agonía
si libraba al vacío alguna lágrima.

Quise pagar la entrada
para ser el expectador de sus actos,
el docil voluntario
que se presenta en primera fila
para dirigirla por el buen camino
de este largo y breve cuento
que es la vida.

A día de hoy no me arrepiento,
se que me apenaré
cuando se choque de bruces
con el cruel destino.
Pero ahí estaré yo,
para calmar el desbordado océano
que inunde sus pestañas.

No sabré decirla adios,
no seré más que callada ausencia
cuando no me necesite,
un lejano observador a la espera
del momento para aparecer de nuevo.

Diré adios con mi mano
guardando la pena para que no la vea,
mientras tanto vivo sus abrazos
como la paz que nunca tuve.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Consentida.

Me quejo de la vida,
pero disfruto más que sufro,
bebo por llegarme a olvidar,
sus labios son de consentida,
mi mente un nuevo mundo
que te quiero presentar.
Mi risa suena divertida,
mi alma siempre contuvo
el peso de una gran verdad,
dando la bienvenida
al hecho confuso
de que recordarte es rezar,
perdiendo la partida,
los papeles fueron humo
en manos de la calamidad,
con la mirada perdida
sigo sin saber que busco
a la hora de besar,
solo se que no hay salida,
que en este cuarto oscuro
solo tú lo tiendes a iluminar.
Con la boca herida
y el corazón en obras
veo que acompaño a soledad,
mi infancia ya crecida
conversa con mi adulto a solas
clamando por aires de libertad,
el corazón hace partida,
su viaje al Edén se atropella
por el placer de pecar,
arrodillado ante su caida,
la flor frente al invierno que deshoja
y sin prisa suele desnudar.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Sobre sus manos.

Sobre sus manos, caricias de medios círculos,
la noche poblada en sus avenidas
junto conmigo, incapaz de dejar de mirar sus ojos.
Madrid es la ciudad que nos contempla,
riendo al ver que lo único que nos detiene
son besos repentinos con bienvenidas triunfantes.
Y mis manos, son peregrinas, sobre su rostro,
mi boca solo quiere devorar sus labios
para que mi piel no se estremezca al separarnos
erizando cada poro con tal de estar más cerca.
Me echa en cara mi condición de poeta,
la acuso por ser el diablo disfrazado tentándome,
nos sonreímos, de manera pícara, sin saber
que hablar, que decir. Solo nos miramos.
Juro perderme sobre sus ojos y no encontrarme.
Solo somos dos locos caminando,
dos más entre tanto mundo que se nos hace pequeño,
si ahora, solo quiero acallar la voz de mi pecho
que me dice que no coja aquel tren,
por mucho que el sol vaya asomar la cabeza
y en casa estén preocupados por mi ausencia.
Refreno mi latido, parando el tiempo
mientras ambos nos aferramos al momento,
dejándome caer, sobre sus manos,
para caer en la completa locura que es mirarla fijamente.
Y esa noche, no habló la embriaguez
si no nuestros labios, sin articular palabra.
Sobre sus manos me oculto bajo sus frases,
si estoy tan cerca que hablar es acariciar el oído,
mientras improviso un pequeño poema
ante la poesía de la vida, de verdosos ojos,
haciéndome caer la vista en búsqueda de la rima,
encontrándome el sentido de estar ahí.
Si ella es, como ese poema que una vez escribí:
"te tengo manía, o entre ellas, no se".
Y comienzo a temer mis palabras por si dicen
algo fuera de lugar, algo disparatado,
pero está noche, quiero cantarle a la vida,
seguir mirando a esa mujer de ojos verdosos,
sin caerme. Para mantenerme sobre sus manos.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Desvaríos.

Son los sueños los cordones
que atan mis zapatos,
mi imaginación la aventura
que escribe los pasos de mi rutina,
sus ojos son el agua
que se escapa entre mis manos,
mis silencios son mis cuerdas vocales
atando mis piernas, para no dirigirme a ella.

La sombra está atada a mis pies,
cansada de verme siempre cansado,
si los días pesan todo el firmamento,
con sus nubes, alas abiertas a la vida,
mientras cierro mi pico, cacarea mi piel
si el frío es su ausencia en mi estado,
de nuevo cambio, nueva forma
de olvidar como se recuerda.

Canta mi imaginación a gritos
tratando de volar como pájaro enjaulado,
no son barrotes sino incertidumbre
por mantener la lumbre encendida,
la carne a fuego lento
y mi alma narrando en pasado
entre cenizas de carbón vegetal
y la sangre derramada del poeta.

Tampoco se del peso que soporta
la rama donde poso lo pensado,
la barra donde libran mis pesares
desahogándome en la desconocida
que contempla el sonriente semblante
que oculta versos tras los tragos,
perdiendo los dedos de sumar
los trenes huidos y las veces que perdí la cuenta.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Amar es.

En ocasiones, amar es callar por dentro,
en otras, hablar todo un mundo, menos el tuyo propio.
En ocasiones, amar no es nada
más que un simple todo,
si en los labios del condenado habita
para ahondar en el corazón del hombre.
Es un suspiro que se escapa,
una carrera a trote sobre el pecho,
la única respuesta para una infinidad de dudas.
Los actos suponen la acción,
amar es actuar en pro del latido,
de encontrar sentido al hecho
de ver magia, donde otros ven meros trucos.
Y en el pañuelo te encuentras
escribiendo la historia que algún día compartirás,
dirás lo que contemplaste como impensable,
ante ella, romperás tu muda imagen
y expresarás: Eres el sueño que deseo como eterno,
la poesía que nunca me planteé escribir,
la razón para ser abrigo en este invierno,
la voz debida a ti.
Amar es decir estupideces, como:
quiero que sea feliz, aunque no sea conmigo.
Amar es ser egoísta, amar es pensar
en ti para otra persona, pues amar es
el grito del alma que clama por entrar al cielo
acompañado de la alegoría de la felicidad.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Desde el recuerdo.

Frente a ti me encuentro, relatando
para todos mis adentros lo ya pasado,
sonriendo al pensar que vengo
con más promesas cumplidas que rotas,
algunas olvidadas en el tintero,
con la pena que da recordarte.
Tus últimas palabras se encuentran
conmigo, al lado, vestida de luto,
añorando todo aquello que fuiste
sin pensar en lo que serás,
si tú eres yo, y todos los que te portamos.
Entiendo entonces que mi vida
no es solamente mía,
mis actos son las alegrías
y las tristezas de tantos
que formo parte de ellos.
Ahora lo entiendo más que nunca.
Y conozco ya el final de este poema
pues es el comienzo de todos mis principios,
mientras miro en ese centro florido
que reposa sobre tu tumba
a Cristo cargado, encontrarse con su madre
como hoy yo me encuentro contigo.
Ahora déjame cargar tu cruz,
clavarme las espinas que no me clavé,
soñar con sentir de igual manera
como mirabas tú a la vida.
Entonces sabré que actúo bien.
Tus palabras llegaron hondo
aunque en la práctica falle aveces,
pensar que también quiero
que lleven flores a mi tumba,
sean regadas con lágrimas,
como las que por ti vertimos
y solo espero que tras evaporarse
te acompañaran hasta el cielo.
Saber lo que hiciste, querer ser lo mismo,
tú me enseñaste a ser un hombre,
pero sobre todo ser persona.
Ahora, no me quiero ir,
en serio lo digo, si tengo
tanto que contarte como dudas
a las que des respuestas,
si tras un par de años aun
se me humedece la mirada
al recordar tanto bueno como malo,
y siendo sincero, te envidio.
Solo tú eres capaz de lograr ese efecto.
Me escudo entonces en que vives en mí,
más si salgo del cementerio
con esa sensación de nuevo:
noto tu mano sobre mi hombro,
me giro y no te veo, un susurro
agita cada poro de mi cuerpo,
respiro aliviado, se que quieres
que siga con mi meta de enseñar
nuestro "Por los míos mi fe."