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miércoles, 28 de octubre de 2015

Al diablo.

Te pregunto que si crees en el diablo.
Se disfraza de tentación,
finas y largas piernas de mujer,
el rojizo color de sus mejillas
o el vino tinto brillando en cristal.
Se oculta en momentos de indecisión,
en las palabras que acarician el oído
sugestionando nuestras entrepiernas,
una provocación en la caída
de la camisa, por un hombro de mujer,
como para el borracho en la cantina es el dinero,
la jarra vacía, sus pechos llenos,
pícaro y juguetón, gestos con el dedo,
"ven aquí" nos da a entender
mientras sostiene nuestras pasiones.

Y ahora que sabes esto, te pregunto,
¿Eres o no el diablo?