Follow by Email

viernes, 4 de septiembre de 2015

Única de lo común.

Hablaba con tres mujeres
en aquellos días de calor.
La primera el mar
parecía estar encerrado
en sus ojos,
sus pechos hacían caer
todas las miradas
y su lengua tenía
un tono lascivo.
La segunda la esperanza
habitaba en los ojos,
un bosque verde rodeado
de largas pestañas,
un cuerpo que incitaba
a bailar al compás
y descarrilar en sus caderas.
La tercera no tenía nada,
solo una preciosa sonrisa,
una forma de ser que
resultaba desesperante
y aun así no se podía evitar
querer saber más de ella.
¿Qué habla el corazón
cuando el cerebro dice
alcanza el cian firmamento
y cae sobre el follaje?
Dice: ama a lo corriente
y déjate llevar,
que donde la niña ríe
Dios vela por ti.