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sábado, 26 de septiembre de 2015

Por un día.

Nos encontramos de nuevo,
o mejor dicho, te busqué al verte,
con los ojos encendidos de esperanza
para tu cuerpo prendido en lujuria.
Tus palabras sonaban torcidas,
torcidas puesto que se desviaban
de lo que realmente querías,
no querías saber de mi,
querías de mi en profundo éxtasis.
Se que no buscamos lo mismo
y aun así, me veo tentado
en parar un rato y mecerme
en el canto, en el ritmo, en el compas,
verter mi rabia para seguir mi trayecto
para volverte a ver el día
en el que me sienta cansado.
Conozco tus tristezas, como un coche
solitario en medianoche, perdida
tiendes a divagar,
y se: que no tiendes a indicaciones,
que la brújula señala al norte,
pero tú quieres ir a bajo
donde perderse es encontrarse por un momento
y por este día yo te dejo,
me dejaré hasta que encuentre
felicidad, allá lejos de tu pena,
de tu llama solitaria y tus simpáticas caderas.