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lunes, 28 de septiembre de 2015

Amigos de la mentira.

Existe una cuestión que siempre se ha escapado de mi entendimiento:¿Porqué el ser humano dentro de la sociedad es capaz de calificar a otra persona de un modo despectivo solo a espaldas de ésta?
Muchas son las ocasiones en las que hemos oído a alguna persona malhablar respecto a otra en cuestión, e incluso llegamos a participar y cuando el objetivo de tantas burlas aparece se disimula una falsa sonrisa fingiendo no haber tenido semejante conversación.
En mi opinión todo sería más fácil si se dijese todo a esa persona, pues no gusta a nadie la idea de ser objeto de mofas y semejantes críticas para luego ser traicionados por quienes creemos que nosotras respetan.
Si nos dijesemos todo a la cara, no solo ahorrariamos esos momentos incómodos en los que uno descubre ser víctima de tal despropósito, sino que también ayudas a la persona a cambiar algún aspecto de si mismo o le ayudas a reflexionar al menos de la causa por la cual muchos cotillearían de mala manera a sus espaldas.
Incluso decirle a alguien que te cae mal, me da a pensar que ayudaría a ambos el quitarse de un momento incómodo que no agradaría a ninguno.
Aunque he de admitir que este hecho tan vil para mi consideración tiene una ventaja: al final, de un modo u otro, te enterarás de quienes son aquellos que han traicionado tu confianza y podrás reducir tu círculo a un grupo más selecto que nunca supondrá una amenaza semejante.
La sinceridad es una herramienta que no sabemos emplear, y no, no niego que no debamos hacer uso de una mentira piadosa, solo condeno cualquier tipo de mentira que supa una agresión a la relación que existe con una persona.
Un auténtico amigo dice mucho de ti por la espalda, pero más aun en la cara, y lo que dice tras de ti tiene un fin completamente distinto al de simplemente criticar.