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lunes, 10 de agosto de 2015

La espera.

Me duele la espalda de estar apoyado aquí,
esperando a tener algo por lo que poder esperar,
charlando conmigo mismo, descubriendo
lo poco que me conozco en realidad
y lo poco que se.
El tiempo pasa solo una vez, sin contemplaciones,
sin esperar a nadie,
y menos algo de mí.
No me acostumbro a no ser yo,
pero porque no quiero ser otro,
quiero esperar a que todo pase
pero pasa que quiero esperarte,
mientras hago tiempo, conversando
sobre mis locuras y tus tonterías,
las tonterías que te conceden el encanto
y que me hace esperar a tener un motivo
para poder esperarte.
Y espero con la voz ronca, mellada
de tanto torturarme hablando
a solas con un bolígrafo medio gastado,
escribiendo mis dudas, ¿Qué dudo?
En saber que esperas de mí.