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domingo, 30 de agosto de 2015

Hablamos.

Cuándo hablo contigo
soy incapaz de ordenar mi mente,
ideas dispares chocan
creando mundos imaginarios,
historias que protagonizas
sin tan siquiera saberlo.
Mis frases tienden a repetirse,
ato mi lengua por miedo
a lo que esta pueda decir,
aunque tal vez debiese contarte
del nerviosismo que provocas en mí
haciendo que me sienta estupido.
Y busco un porqué que no encuentro,
algo sencillo y simple,
saber que es cuando me das tu abrazo,
el deseo de verte cuando no suelo hacerlo.
Maldita rutina. Me gustaría verte
aun siendo solo un momento,
pero la vida es caprichosa
y el destino un cruel escritor.