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martes, 25 de agosto de 2015

Amar de ti.

Amé sus labios, su sonrisa traviesa
fingiendo no haber roto un plato,
sus manos peregrinas, acompañadas
por las mías como un faro marcando
el paso a recorrer.
Amé su vientre, plano y recto,
un lienzo perfecto para el pincel
que es mi dedo, dibujando amor,
creando magia y cosquillas.
Amaba aquellos pechos, no cabían
en mi palma, mi boca saboreaba
su dulzura y mis llemas acariciaban
la suavidad de su piel.
Amaría por siempre su lengua
aventurera y confiada. Sabía
a vainilla. Se me antojaba más de ella
en mis labios, mi cuello, mi oreja, en mí.
Amaré el recuerdo de las sabanas desechas,
aquel olor, mezcla de fresa y esencia de mujer
unido al agotamiento de lo que más amé.
Amo todo eso, pero no la amo a ella,
incapaz de alcanzar a verme sin verme,
de conocer que ocultan mis escritos,
pobres aun, pero gestan un posible futuro,
sin saber como mirarme para tener miedo a perder,
sin los ojos que me den la esperanza,
la razón, el motivo, la vida y la fe.