Follow by Email

jueves, 25 de junio de 2015

Todo depende.

A sabiendas de que la mejor condición de uno mismo se concede, curiosamente, cuando nada promete estar bien es gracias a esos pequeños momentos en los cuales olvidamos a ese mundo nefasto que trata de consumirnos en el mismo fuego que prendió con la intención de consumirse a si mismo.
Algo que olvidas en esos mágicos momentos son los lazos con ciertas personas. Al igual que el tiempo, una relación cambia a ojos de cualquiera, ya sea amistad como romance. A veces tienes una sensación errónea de que tienes más confianza de la que realmente existe y para esa persona no vales tanto como tú creías, pero en ese momento da igual, soli existes tú y tu felicidad efímera.
Son esos grandes momentos que te hacen olvidar por instantes todos tus númerosos compromisos, aquellos que torturan a una mente ya maltrecha al verse sometida ya por diversos puntos.

Recordando la primera causa que nos hace olvidar, ¿que es realmente lo que catáloga a una persona como cercana o valiosa a nuestro entender? Tendemos a sacar ideas preconcebidas, no solemos conceder oportunidad de que se dejen conocer y más importante aún, no vemos más allá de lo que ven nuestros ojos.
La amistad es delicada y pronto puede verse debilitada a causa de cualquier designio del destino, solo nuestro razocineo está ahí para hacerle frente.
La visión de determinadas cosas varía según el enfoque, a partir de ahí depende de nosotros preguntarnos de que punto de vista está cada cual.