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lunes, 9 de marzo de 2015

La escena.

Si cada palabra fuese medida,
cada conversación vista desde
fuera con un plano medio
donde una banda sonora adorna
el trasfondo del aromático café,
si las expresiones fueran preparadas
antes, frente a un espejo
calculando cada pequeño gesto,
junto a lluvias sonoras que rompen
en las despedidas de aquellos
que marchan a paso dramático,
si la repentina rabia sincera
no aclarase las dudas de la mujer,
víctima de las lágrimas, producto
de los amargos estertores del amor,
si todo aquello que compone
esa escena cinematográfica
donde los labios se consumen
apasionados entre si,
si todo esto ocurriese, que juego
sería conocer de tu mundo
al verte, o al verte, conocer el mundo,
el mundo de una película
como la película del mundo.