Follow by Email

miércoles, 11 de febrero de 2015

Desde la locura.

Corretean las largas ideas
por los desfiladeros afilados
de las mentes torturadas,
aquellas que suplican algo
en el brillo de sus locuras,
maltrechas ellas, ruegan al
cielo de los cobardes, pues
no desean morir sin saber
que es atarse a las sucias
cadenas a las que se aferran
los cuerdos, esos infelices
que tienen una vida
que no saben vivir,
que desesperan por el peso
de una rutina que ellos buscaron y
atormentados se envidian unos a otros
sin conocer los caminos
empedrados por los cuales transitan.
Grises nubes pintaron el firmamento
y pocos rayos luminosos
rompían la triste pero bella estampa.
Las gotas salpicaban sobre
personas rotas, almas estropeadas
sin ninguna oposición presente
al hecho de morir, resentidos
por los placeres negados,
ciegos que buscan el foco o estrella
guía, la magia vistosa,
incrédulos mentecatos que desconocen
los trucos impresionistas de
cuadros costumbristas, las pinturas
que reflejan la realidad.
Y siguen discutiendo los locos,
miradas desorbitadas realistas,
con los torpes cuerdos,
frías expresiones de la razón,
tiñendo al tiempo con respuestas
que se pierden en la blanca estampa
víctima de la demencia compartida
por las almas de la humanidad.