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martes, 20 de enero de 2015

A quién supo que es amor y lo probó.

No abrí mis ojos por temor
a conocer lo real y aprender
a distinguir entre amor y hambre
de carne, triste gula, pero
se acepta en una sociedad
torturada por el deseo,
la pasión de dos cuerpos
entrelazados en fogosas caricias
vacías de cualquier sentimiento
que implique al ser.
Comenté sobre piernas,
tentación para el pecado
pues soy hombre, pero
se que llenar el estómago
no llena el hueco
donde gusanos esperan
con impaciencia tejer
los capullos para
hiperactivas mariposas.
Entonces me planteé
que había tras cada joven,
preciosa en sus andares
y no obtuve más que burlas
y un juicio poco preciso
sobre mi sexualidad, imbéciles
que no saben que es
el nerviosismo, las palabras
atascadas en una garganta seca,
y creen erróneamente que hombre
es piropos propios de
caninos en celo, ahogados
en testosterona y hormonas.
Hombre es quien es capaz
de hacerse cargo de sus palabras,
del peso de un "Te quiero"
y no un cobarde embustero
que regala amores falsos
siendo un mentiroso más
que no sabe consumirse
por anehelar a una mujer.
Y no seré hipócrita, no,
pues no se ignorar
el físico, mi condición de
hombre me hace ambicionar
sentir tacto en mi mano
recorriendo su cuello,
delicado y lento,
parando en un pecho sugerente,
llegar allí donde
vierto toda la pasión que albergo,
mar embravecida en
calmada tempestad,
pero,¿de que
sirven besos que no
saben hablar?
¿Para que quiero labios
que saben igual
a la otra, a esta, aquella
y la de más allá?
Quiero enloquecer por
un contacto único,
paralizarme por unos ojos
que sepan de miradas,
una pupila abierta al mundo,
conociendo la unión
que otorga el alma,
alimentando sueños
que no nos harán despertar,
sonriendo como un bobo
feliz al ser conocedor de
no ser presa de un encanto
si ella también está bajo
el hechizo de aquello
que algunos llaman amor.
Veré como me quedo ciego
desapareciendo sus defectos
en la nada, comenzaré
a sentirme completo
y sabré que si algún día falta...
mejores días no vendrán.
Se que todo llega al final,
pero no por ello me apresuraré,
no cambiaré a nadie
pues nadie cambia,
aunque nos puedan engañar,
me negaré a ser víctima
de titiriteras,más sabré
que unos ojos y un gesto
esconden la luz
que me saqué de esta
tortuosa y plena oscuridad
donde me hallo sumido
causa de la soledad
que las caricias vacías proporcionan.