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lunes, 6 de octubre de 2014

Como Bécquer.

Y torció su gesto en una mueca triste,
me hizo perder los papeles donde escribía mi redención,
pecar de nuevo, abriendo viejas cicatrices,
sintiendo con el cerebro el pensamiento del corazón.
Y si el alma habla, ¿qué dice?
Nadie entiende su incomprensible razón,
ignora las marcadas directrices
que señala la pasión
como ignoré a aquellas actrices,
solo querían de mi un simple poema sin pisar mi habitación.
Preguntar si me leíste,
una sonrisa como contestación,
como Bécquer, mis versos empezaron a ser felices
cuando comencé a creer en Dios.

jueves, 2 de octubre de 2014

Rogaré por volverte a ver.

Contradije cada palabra de su voz profunda,
sentí que hería la lengua como si se tratase de un puñal,
ahora, la espada afilada llace fuera de su funda
amenazando con escribir agónico final.

Y no tuve tiempo para esquivar aquellos fallos
que tanto temimos y provocaron que nos arrepintiéramos.
Solo caímos, desde el suelo nos miramos
y cambiamos un "somos" por un "éramos".

Agotamos la esperanza de aquellos ojos verdes,
tratamos de escondernos del retornar del sol,
seguía y sigo sin saber quien eres,
pregunta que le hago a una triste balada de rock.

Y no fue seguir al pastor lo que nos dejó sin lana
helados en la entempérie de quien se enfrenta al futuro,
fue el mantener por tanto tiempo la verdad encerrada
y que acabase por saltar de dicho rincón oscuro.

Duele el perder algo de gran significado personal,
pero peor es no encontrar algo a lo que poder darle un valor.
Tus prejuicios, ¿Dónde van?
Van directos al mentón.

Olvidemos los hechos que nos hacen ser
más que un cigarro en los labios del destino.
Rogaré por volverte a ver
y que con los años por fin hayas aprendido.