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viernes, 12 de septiembre de 2014

Latidos sin nombre.

El silencio se hizo repentino.
Solo una imagen
y de fondo un latido.
Un temblor en el vientre
acentuaba el nerviosismo
por aquella esperanza
guardada en una mirada
de mujer.
Dos faros que acompasan
una luna tumbada
en forma de sonrisa,
no fue más que una premisa
del hecho de ser incapaz
de saciar
mi sed.
Parpadeaba y mi mundo bailaba,
seguía ese medio compás
tratando de lograr
saber como se llamaba,
pero, que vida cruel
pues no sabía nada
salvo mi triste panorama
donde solo caía en tierra de nadie,
enmudeció hasta el aire
dejando de mover mis ideas y las ramas...
solo mi latido se volvían a oír otra vez.