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miércoles, 17 de septiembre de 2014

Frío.

El Frío besó al tiempo
y el tiempo estornudó,
entre el frenesí de las nubes
de aquel cielo que enegreció
por el canto de los pájaros
que se fugaban por fuerza mayor.
Escapar de las hojas caídas
resulta más que tentador,
pero tiene el encanto
que el invierno aporta al soñador
que ambiciona razones
para seguir aquella voz
que le dice: ama,
aunque te juegues el corazón.
El Frío sigue silencioso
y reina sin rey con ron,
para ahogar la pena
de que de Frío se esconda el sol,
tímido entre nubes
las cuales su vista nubló.
Y Frío nos visitará tanto
como le deje Dios.