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jueves, 24 de abril de 2014

Y así pasó.

Me negué a abrir los ojos
y a chocarme con lo inevitable,
nunca hice caso
y ahora los daños son irreparables.
Me sentí pequeño
cuando era un gigante,
me sentí enorme
cuando cualquiera podían aplastarme.
Creí que nadie me quería
porque olvidé que tengo madre,
llegué a pensar que todos me apreciaban
cuando esperaban apuñalarme.
Hubo desamparo en mi pequeño corazón
donde cabe gente muy grande,
llegué a desear el mundo
cuando el mundo apenas vale.
Soñé con despertar a su lado
y ahora solo sueño con despertar tarde,
comí siempre más con los ojos
y por eso nunca pude amarme.
Ambicioné tener alar
para poder elevarme,
ambicione unas alas por un cielo
al que nunca llego a rozarle.
Aceleré mis latidos
y nunca se volvieron estables,
actué sin pensar en consecuencias,
por eso fui lamentable.