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miércoles, 23 de abril de 2014

Preciosa al verte.

Solo dime que querer tenerte
no es para valientes,
ya me tembló demasiado el vientre
con gesto nervioso y una palabra ausente.
No me acostumbro a verte
y rozarte aveces,
rezarte por como eres,
ser como vienes
silenciosa y bella,
mortal y consecuente.
¿Dónde queda
esa vieja leyenda
de que si amas fuertemente
aparecerá ella,
preciosa doncella
que besa suavemente?
Vacío todo queda
si la luna llena
incita a desnudarte delicadamente,
pero las manos tiemblan
por el toque de tus caderas
excitando a mi torturada mente,
solo queda
una lenta manera
para poder quererte,
una fugaz realeza
ante la maleza
en la que un sentimiento crece,
locura plena
si el silencio reina en tu boca
como Poseidón sobre las olas
que conquistaron mi marea
como siempre,
en la que navego a la deriva
por tu cuerpo ondeante
con una triste sonrisa
en mi sombreado semblante
buscando la conquista
de un antes
que no volverá a ser como siempre,
solo fui un triste adolescente
soñando con poder quererte,
porque siempre quise
poder verte reírte,
morirme
y mirarte,
callarme
con tus labios enfrentados
y los ojos alarmantes
paseando
por cada uno de los antojos
que Dios dispuso en tu cuerpo,
y así sigo loco,
loco por un beso,
o simplemente tonto
por creer poder poseerte
eternamente...