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lunes, 14 de abril de 2014

Paloma sin alas.

Se perdió entre lágrimas
y de tanto llorar
se acumularon las penas
que compusieron ese mar
donde versos son barcos
que tienden a naufragar
y a vararse sin más
pasión que la que otorgan
esos ojos llenos de soledad
que mudos callan
y sin palabras no paran de hablar
contando una historia breve
que hería su buen estar.

Se fugó entre las derrotas
que la vencieron a cerrar
sus alas por el aire
y nunca más poder volar,
y si cayó
fue porque era esquivar
al mirar
el golpe de quien
una vez le dijo amar.
Al dormir sufrió
el brillo de sus ojos apagar,
estrella que no encuentra
motivos para brillar...

Se sintió sola
y sin que nadie la pudiese ayudar,
una cárcel sin barrotes
de injusta eternidad...
muerta pero viva,
viva sin vivir felicidad
cuando se merecía más
que un hombre
que se creía que podía atar
a la paloma que en el día 
concede alegrías 
y por la noche paz.

Se ato a su condena
sin sentir y mucho pesar
a un verdugo
incapaz de pensar
incapaz de ver lo que tenía,
incapaz de valorar
a niña bonita que podía llegar
a ser si él
la dejara volar...
y voló su alma,
voló sin cesar...

Se murió ante aquel animal
que creyó que conquistarla
era dominar...

Se apagó ante ese ser del mal
que creyó que amarla
era poseerla hasta que no pudiera aguantar...

Se calmó para ir allá,
donde él no podría
atormentarla más.