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martes, 8 de abril de 2014

Ángel corrupto.


La pedí que me llevase a su casa
y me llevó al cielo,
ya sabía yo que era un ángel,
la que tocaba la lira y el sentimiento.

Se le cayó una pluma de las alas
y con mi sangre escribí un poema,
un "por favor, no te vayas."
pero levanto el vuelo hacia el sol que ciega.

Su marcha fueron mil cuchillos
de hielo atravesando este apenado pecho.
Vuelve, por favor vuelve,
llévame a tu casa de nuevo.

Sin ventrículos sigo latiendo,
con esperanza de que ella vuelva,
sus alas no se fundieron,
mi corazón resultó ser de cera...

Y ahora que ya curé la herida,
tras muchas sal y fuego,
tras todo eso de nuevo viene,
que desfachatez, abrir la herida de nuevo.