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martes, 8 de abril de 2014

A la que una vez vi.


Solo la vi una vez,
solo fue eso, una ocasión
de la cual me enamoré.

Vestía una holgada camiseta blanca,
un baile azul
en unos ojos que infartaban.

Sus ojos eran firmamento
por los cuales querer volar
en el mundo de ensueño.

Unos rasgos delicados
que tan solo pedían
ser acariciados.

Un pelo liso juguetón,
un sueño de oro
para mi corazón de latón.

Pechos elevados y vientre atracción,
donde pasear mi dedo
dibujando sin razón.

Unas piernas de acantilado
donde chocaba la marea
de mis emociones alterado.

Un toque femenino
en unos labios
que rogaban ser mordidos.

Un ángel que infundía amor,
pero me freno mi pecho
sin aire y sin valor.